En el mundo de la alta costura, donde durante décadas se valoró el «lienzo limpio» y la ausencia de cualquier distracción visual, está ocurriendo una revolución silenciosa pero segura. Y una de sus principales protagonistas es la británica de 26 años Suki (@sukinya.uk). Si antes la presencia de tatuajes se consideraba un obstáculo para una carrera en la pasarela, ahora es un marcador exclusivo, una tarjeta de presentación y una poderosa herramienta de autoexpresión. Suki no es solo una modelo, es una prueba viviente de que la tinta en la piel puede convertirse en el elemento principal del diseño de alta costura.
Con sede en Londres, está oficialmente representada por la legendaria agencia Ugly Models, que se especializa en encontrar rostros únicos y distintivos para el cine mundial y los desfiles de moda de primer nivel. Su lema es simple y audaz: «Mujer tatuada». Y hoy analizaremos cómo construye su imagen, qué se esconde detrás de su «traje de tatuajes» y por qué las marcas están dispuestas a pagar por su estética poco convencional.