En medio de un conflicto prolongado que ha puesto a prueba a Ucrania durante cuatro años, una iniciativa inusual florece en Kharkiv, la segunda ciudad más grande del país. El estudio Vovk Studio, fundado por dos mujeres fuertes, Olena Vovk y Nataliia Shchedlkunova, ofrece a los veteranos y a sus familias un camino único hacia la curación y el regreso a la vida pacífica a través del arte del tatuaje. No es solo un salón, sino un centro de rehabilitación donde la tinta se convierte en un símbolo de resiliencia, identidad y esperanza, ayudando a superar traumas y encontrar un nuevo propósito, como le sucedió al exsoldado Oles Samus.
El camino hacia la tinta: del frente al estudio
La vida de Oles Samus, hasta hace poco un exitoso caricaturista que trabajaba para una empresa de medios francesa, dio un giro dramático con el inicio de la invasión a gran escala. A pesar de los temores de su esposa, también artista, decidió unirse a las filas del ejército. Apenas un mes después del inicio de los combates, una explosión de mina en su casa de Kharkiv, que milagrosamente no mató a su hijo de 14 años con los fragmentos de las ventanas rotas. «Fue un punto de inflexión», recuerda Samus. «¿Puedes imaginar lo que sentí en ese momento?» Su esposa, hijo e hija se evacuaron a Polonia, mientras él se dirigía al frente.
Mientras estaba en las trincheras, Oles fue testigo de cómo los soldados se inspiraban y se apoyaban mutuamente. Cuando sus compañeros de servicio se enteraron de sus talentos artísticos, le pidieron que dibujara retratos de sus familias y seres queridos. A su vez, Samus comenzó a notar y admirar los tatuajes en los cuerpos de muchos combatientes, a menudo con simbolismo nacionalista o militarista.
«Todo empieza en la infancia: las generaciones mayores, como mis padres, me enseñaron que los tatuajes son algo malo, solo para prisioneros y criminales», comparte Oles. Sin embargo, el tiempo pasado en el frente cambió por completo su visión del mundo. No solo quiso hacerse un tatuaje él mismo, sino que decidió que algún día dominaría este arte, ya que era un artista por vocación.
En diciembre de 2023, después de dos años de servicio, cuando la línea del frente seguía siendo inestable, Samus pisó una mina antipersonal en la región de Donetsk, perdiendo su pierna derecha. Nueve operaciones y meses de agotadora fisioterapia en un hospital militar llevaron a que a Oles le colocaran una prótesis. Le tomó casi siete meses volver a aprender a caminar.
Vovk Studio: misión de renacimiento e identidad

Mientras tanto, en Kharkiv, Olena Vovk, de 50 años, asumió la misión de cambiar los enfoques tradicionales para apoyar a los soldados y sus familias. Conoció a Nataliia Shchedlkunova, quien sirvió 30 años. El esposo de Nataliia murió el día de la invasión a gran escala, y su hijo, Yevhen Olehovych Hromadskyi, fue reconocido como el héroe más joven de Ucrania por su papel en la defensa de Kharkiv.
Encontrando consuelo en el dolor compartido, las mujeres se dieron cuenta de las enormes lagunas en el sistema de atención a veteranos y apoyo a las familias de militares que enfrentan trauma secundario. En 2023, tuvieron la idea de crear el estudio de tatuajes Vovk Studio, cuyo objetivo era satisfacer las necesidades de soldados y veteranos.
«Sentí que muchos querían tatuarse, pero tenían miedo de decidirse», dice Olena Vovk. «La guerra le dio un sentido de urgencia diferente, porque el mañana puede no llegar. Antes era solo un dibujo en el cuerpo. Ahora se trata más de identidad: qué quieres contar sobre ti, cómo te ves a ti mismo. Como profesionales, ayudamos a las personas a lograrlo». El tatuaje en este contexto se convierte no solo en una decoración, sino en una poderosa herramienta de autoexpresión y afirmación del yo en un mundo cambiante.
Tatuajes como terapia: curación a través del arte
Oles Samus llegó a Vovk Studio a través de un amigo periodista, donde completó un curso cuidadosamente diseñado por Olena y Nataliia, que incluía el estudio de la historia y el arte del tatuaje. Junto con otros 30 estudiantes, veteranos como él o familiares de soldados, practicaron primero en piel sintética y luego en modelos bajo la guía de maestros experimentados.
«Cuando me hago un tatuaje, olvido todo lo que está pasando», confiesa Samus. «Cuando has estado en la guerra durante dos años, acumulas mucha negatividad: siempre estás estresado, intentas olvidar las cosas horribles que has visto, pero trabajando aquí, en el estudio, siento que vuelvo a la vida civil. Me sumerjo en el arte y vivo en una realidad diferente, en un mundo de creatividad». Este testimonio subraya el profundo efecto terapéutico que puede tener el proceso de creación de un tatuaje. Para muchos veteranos que han sufrido un sufrimiento indescriptible, la concentración en el arte, que requiere precisión y atención, se convierte en una poderosa distracción y una práctica meditativa que les permite desconectarse temporalmente de los recuerdos traumáticos.
El aspecto psicológico juega un papel clave aquí: el tatuaje permite no solo expresar lo vivido, sino también marcar simbólicamente una etapa de transición en la vida, consolidar nuevas creencias o honrar la memoria. Es un acto de control sobre el propio cuerpo y destino, lo cual es especialmente importante para aquellos que se sintieron privados de este control en la guerra. Con su primer tatuaje, Oles planea hacerse una imagen de una placa de pecho en su antebrazo izquierdo, con el rostro de su esposa en el centro: «Para recordarme por qué lucho».
Símbolos de resiliencia: cultura del tatuaje en tiempos de guerra
Desde la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania el 24 de febrero de 2022, el tatuaje en Ucrania, que desde hace mucho tiempo ha sido una orgullosa expresión de identidad y cultura nacional, ha adquirido un nuevo y poderoso significado de unidad y resiliencia. Los ornamentos tradicionales ucranianos, los símbolos cosacos, las imágenes del tridente y otros motivos patrióticos se han vuelto omnipresentes, sirviendo no solo como amuleto personal, sino también como una declaración pública de desafío y pertenencia a una nación unida. Este fenómeno refleja una tendencia general en la cultura del tatuaje, donde en períodos de agitación social o conflicto, el arte corporal se convierte en una poderosa herramienta de autoidentificación colectiva e individual.
Los tatuajes ayudan a inmortalizar momentos heroicos, el recuerdo de camaradas caídos o simplemente un profundo apego a la patria. Se convierten en un diario visual de lo vivido, una forma de preservar la historia en la piel cuando las palabras pueden ser insuficientes. Este fenómeno no es nuevo: a lo largo de la historia de la humanidad, los guerreros y los supervivientes de conflictos han utilizado tatuajes para marcar su estatus, demostrar valentía y como símbolo de pertenencia a un grupo determinado.
El reverso de la tinta: riesgos y advertencias
Sin embargo, este resurgimiento de la cultura del tatuaje también tiene un lado más oscuro que requiere una atención cuidadosa. En particular, se trata de tatuajes nacionalistas que hacen referencia al GULAG ruso, así como de la apropiación de símbolos nórdicos por supremacistas blancos. Por ejemplo, el regimiento Azov, una de las unidades más conocidas de la Guardia Nacional de Ucrania, ha sido repetidamente objeto de propaganda rusa que lo acusa de usar símbolos neonazis como la runa Wolfsangel. Si bien históricamente estos símbolos podrían haber sido signos mitológicos de protección, buena suerte o curación en la antigua cultura germánica, los movimientos de extrema derecha los han asociado con éxito con los ideales de «pureza de sangre» y otra ideología fascista. El uso de tales símbolos, incluso si para el portador tienen un significado diferente, puede interpretarse de manera ambigua y contribuir a la incitación al odio.
Además, los tatuajes ucranianos pueden representar un peligro real en el frente. En la región de Kharkiv, los miembros de la 13ª brigada «Khartia» perfeccionaron sus habilidades de pilotaje de drones FPV. Uno de los pilotos, con el distintivo de llamada «Bar», tenía un tatuaje con una imagen de municiones en el dorso de su mano derecha, que no quería fotografiar. Si fuera identificado por separatistas o partidarios rusos en el este, esto podría acarrear graves problemas: «Hay soldados ucranianos que son torturados o asesinados por sus tatuajes», comparte Bar. Esto subraya que en un contexto de conflicto, un tatuaje deja de ser una elección puramente personal y puede convertirse en un marcador que conlleva riesgos fatales.
No menos importante es la cuestión de la seguridad del propio proceso de tatuaje. Los estudios han demostrado que los tatuajes están asociados con un mayor riesgo de infección por todo tipo de hepatitis, especialmente la hepatitis C. Este riesgo aumenta significativamente cuando el procedimiento se realiza fuera de salones autorizados. Existe evidencia convincente de la transmisión de enfermedades transmitidas por la sangre, incluida la sífilis, en prácticas de tatuaje inseguras, como el uso de agujas no estériles, tintas contaminadas o condiciones antihigiénicas. Los estudios profesionales como Vovk Studio priorizan la esterilidad y la seguridad, lo cual es fundamental para la salud de los clientes, especialmente aquellos que ya están debilitados por traumas y estrés.
La línea fina: el tatuador y la transferencia emocional
En el contexto de trabajar con veteranos que han experimentado traumas profundos, surge otra importante cuestión ética relacionada con el papel del tatuador. Lobyntseva, que obtuvo un título en arteterapia en el Centro de Psicología PLINE en Kharkiv, enfatiza la delicada dinámica de la arteterapia tanto para los instructores como para los receptores. Aunque actualmente no ejerce como terapeuta, es muy consciente de las posibles consecuencias no deseadas que pueden surgir de un desequilibrio en la dinámica emocional.
Existe el riesgo de que un tatuador que no ha sanado completamente de los horrores de la guerra pueda transmitir energía negativa a los clientes, ya que es un proceso relacionado con la sangre. O podría empujar a sus colegas militares a crear tatuajes de los que luego puedan arrepentirse. «Si yo misma estoy pasando por algo, no quiero que mi energía se transmita a otra persona», dice Lobyntseva. «Mi sesión de tatuaje, tal vez, no sea terapia en el sentido directo, pero es agradable cuando puede ser una forma de consuelo». Este comentario subraya que, si bien el tatuaje puede ser profundamente terapéutico, es importante que los artistas sean conscientes de su papel y responsabilidad, creando un espacio seguro y de apoyo.
En Vovk Studio, Oles Samus está feliz de haber completado su curso de rehabilitación de tatuajes. Ahora espera clientes. Si el flujo es pequeño, considera firmar un nuevo contrato militar. Tienen una frase, comparte: «Una vez en el ejército, para siempre en el ejército». La historia de Oles Samus y Vovk Studio es un brillante ejemplo de cómo el arte, la resiliencia y la compasión humana pueden convertirse en poderosas herramientas para la curación y el renacimiento en los tiempos más oscuros, ofreciendo a los veteranos no solo una nueva profesión, sino también un camino para restaurar su identidad y el sentido de la vida.