En la ciudad de Asbury Park (Nueva Jersey) ha ocurrido un caso sin precedentes que ha obligado a la escena musical local a reconsiderar sus puntos de vista sobre el código de vestimenta. El guardia de seguridad de un popular club donde se celebran conciertos de hardcore ha implementado un verdadero «control de tatuajes»: ahora solo pueden entrar aquellos que hayan decorado su cuerpo con un mínimo de 14 tatuajes.
¿Estética dura o ambiciones personales?
Greg Tripowski, el responsable de la seguridad en la entrada, está convencido de que sus exigencias están plenamente justificadas. Declara abiertamente que no quiere ver a «gente aleatoria» con dibujos minimalistas en los conciertos. En su opinión, un verdadero fan del hardcore debe tener al menos el 30% de su cuerpo cubierto de tinta. «Si empiezo a dejar entrar a gente con un par de tatuajes, las bandas pensarán que en la sala solo hay debiluchos», argumenta el guardia, sugiriendo a los descontentos que se vayan a los bares de los suburbios.
Reacción de los fans y consecuencias
La situación ha provocado una tormenta de indignación. Los asistentes, que pagaron 15 dólares por la entrada, se encontraron atrapados: incluso tener trabajos de calidad en la espalda no salvaba la situación si el número total de tatuajes era inferior a 14. Uno de los afectados, Ryan Timms, relató que fue testigo de cómo el guardia literalmente echaba a un chico a la calle por intentar entrar con dibujos temporales, dándole una conferencia de 10 minutos sobre la «traición a la escena». Desesperados, los fans incluso empezaron a buscar artistas que estuvieran dispuestos a hacer tatuajes rápidos y no de la mejor calidad en un callejón para poder asistir al concierto.
La visión del propietario y el contexto de la subcultura
El propietario del local, Danny Verucci, admite que los métodos de Tripowski son «un exceso bastante fuerte», pero no planea despedirlo. Verucci considera que en las circunstancias actuales es extremadamente difícil encontrar un guardia de seguridad capaz de mantener el orden en un show de hardcore. Según él, si el precio de la tranquilidad son unas reglas de entrada peculiares, es un compromiso aceptable. Además, el propietario añade irónicamente que pronto se podría exigir a los visitantes ensayos sobre la influencia del capitalismo o el conocimiento de la discografía de Jello Biafra.
Tabla: lo que necesitas saber sobre el «control de tatuajes»
| Criterio | Requisito |
|---|---|
| Mínimo de tatuajes | 14 unidades |
| Área de cobertura | a partir del 30% del cuerpo |
| Excepción | presencia de un tatuaje de Black Flag |
| Prohibido | minimalismo y dibujos temporales |
Cabe destacar que este caso es un claro ejemplo de cómo el tatuaje, de ser una forma personal de autoexpresión, se convierte en una herramienta de filtro social dentro de una subcultura. En el entorno del hardcore, donde los límites entre «los de dentro» y «los de fuera» siempre han sido difusos, medidas tan radicales subrayan el deseo de preservar la identidad old school, aunque sea de una forma tan excéntrica. En el momento de la publicación, se supo que Greg Tripowski ha suavizado las reglas: ahora los portadores de tatuajes de Black Flag obtienen pase automático, independientemente de su número total.