En un mundo donde las fronteras entre el arte y el comercio se desdibujan cada día más, surgen cada vez más personalidades capaces de unir estas dos áreas. Una de ellas es Cintia Ungure, modelo y empresaria letona, cuyo camino desde su tierra natal hasta Glasgow, Escocia, se ha convertido en un brillante ejemplo de cómo construir una carrera en la intersección de la estética y los negocios. Su nombre ya es conocido en los círculos de la industria de la moda, y su estilo único atrae la atención no solo de las marcas, sino también de los fanáticos de la cultura del tatuaje.