El icónico barrio de Chicago, Wicker Park, podría perder una de sus atracciones más reconocibles: el estudio de tatuajes Metamorph Tattoo Studios. El establecimiento, que durante 21 años ha dado forma a la escena local del tatuaje, se encuentra hoy en una situación crítica. El propietario del estudio, Derek Mullins, que ha dedicado más de treinta años de su vida a la industria, se ha visto obligado a lanzar una campaña de recaudación de fondos para salvar su creación de un desalojo forzoso y un cierre definitivo. La situación en torno a Metamorph Tattoo se ha convertido en un claro indicador de los problemas globales que enfrenta la cultura del tatuaje moderna en un entorno económico cambiante.