La industria moderna del tatuaje ha trascendido hace tiempo la mera aplicación de dibujos en el cuerpo. Hoy en día, los artistas buscan nuevas formas de autoexpresión, difuminando las fronteras entre las artes visuales, el diseño de moda y la artesanía tradicional. Un claro ejemplo de esta transformación es el trabajo de Elvira Fraelic, una tatuadora de Victoria que ha convertido el material de entrenamiento habitual en un objeto de alta costura.