En el mundo del deporte profesional, los tatuajes hace tiempo que dejaron de ser una simple decoración o un gesto de rebeldía. Para muchos atletas y dirigentes deportivos, es una forma de plasmar en su cuerpo la historia de victorias personales y hitos que no se pueden borrar con el tiempo. Un claro ejemplo de este enfoque es la reciente historia de Petria Thomas, jefa de misión de la selección australiana, que decidió inmortalizar el triunfo de su equipo en los Juegos de la Commonwealth de Glasgow.