En el mundo de las startups tecnológicas, donde la creatividad y la audacia a menudo se convierten en factores clave para el éxito, a veces la línea entre una idea innovadora y un acto irresponsable se desdibuja. Esto es precisamente lo que le sucedió al fundador de la empresa LemonLime, Jordan Zietz, cuyo intento de atraer la atención hacia su marca resultó en una condena masiva y una disculpa pública.