En el mundo de la cultura del tatuaje, donde cada día surgen nuevas obras maestras y experimentos, a veces ocurren cosas que son imposibles de ignorar. No se trata de un nuevo estilo o técnica, sino de un fanatismo puro e indomable que ha pasado del espacio virtual a la realidad, dejando literalmente una marca en el cuerpo. Recientemente, la red se encendió con un revuelo en torno a una fotografía que mostraba un gesto de amor al wrestling extremadamente audaz.