En Estados Unidos se está gestando una nueva controversia en torno a los derechos de expresión a través de los tatuajes. Esta vez, el estado de Carolina del Sur se encuentra en el centro de atención, donde las autoridades locales han introducido una serie de restricciones que, según muchos, violan los derechos constitucionales de los ciudadanos. La historia comenzó cuando la pareja de Josh y Stephanie McDonald quiso hacerse tatuajes, pero se encontró con obstáculos inesperados.