Anthony Kim, cuyo regreso al mundo del golf profesional tras una pausa de doce años se ha convertido en una de las sensaciones más sonadas de los últimos tiempos, ha decidido consolidar su éxito no solo en los registros deportivos, sino también en su propio cuerpo. Tras su triunfal actuación en el torneo LIV Golf de Adelaida, Kim se ha hecho un nuevo tatuaje con la imagen de un canguro en el antebrazo. Este gesto se ha convertido en un potente epílogo de su increíble regreso, transformando un logro deportivo en un manifiesto visual personal.