El arte del tatuaje moderno ha trascendido hace tiempo los límites de la piel humana, convirtiéndose en un fenómeno cultural global capaz de adaptarse a cualquier superficie. Uno de los ejemplos más vívidos de esta expansión ha sido el nuevo proyecto del mundialmente conocido maestro Kozo, quien decidió desafiar la concepción tradicional del diseño automotriz. Como su «lienzo», eligió no solo un coche, sino un icono de la industria automotriz estadounidense: un Ford Mustang Coupe blanco de 1967. Este proyecto, titulado «Permanent Impermanence» (Inmanencia Permanente), es el resultado de una colaboración con el estudio creativo Car Dept y marca un nuevo hito en la fusión de la cultura del tatuaje, la pintura clásica y la estética técnica.