El tatuaje ha sido considerado desde tiempos inmemoriales un símbolo sagrado, una forma de autoexpresión o una marca de pertenencia a un grupo social determinado. Sin embargo, una historia ocurrida en los Países Bajos y que se hizo pública el 23 de abril de 2026, demuestra el lado oscuro y aterrador del uso de herramientas de tatuaje. No se trata de arte, sino de un acto deliberado de violencia y un intento de supresión total de la personalidad humana a través de la marcación física del cuerpo. Una residente de Ámsterdam, conocida como Joke, se convirtió en víctima de una crueldad sin precedentes por parte de su pareja, quien convirtió su piel en un lienzo para expresar sus instintos posesivos.