En el mundo del deporte, donde los contratos se rompen con facilidad y la lealtad a menudo se mide en dólares, la historia de Ja Morant con su nuevo equipo, los Portland Trail Blazers, se ha rodeado de un interesante matiz cultural. Tras el traspaso oficial que puso fin a la epopeya de siete años del jugador en Memphis, en las redes sociales se desató un debate no sobre estadísticas de baloncesto, sino sobre la tinta en la espalda de la estrella.