La cultura del tatuaje moderna se expande cada vez más allá de los adornos tradicionales, incursionando en el ámbito de la cosmetología estética y la autoexpresión radical. Un claro ejemplo de este choque de intereses es la historia de la popular bloguera y coach de Los Ángeles, Bliss Lovell, cuya nueva imagen ha provocado una verdadera tormenta en las redes sociales. Al decidir crear pecas artificiales mediante tatuajes, la joven se enfrentó a un nivel de agresión sin precedentes por parte de sus seguidores, sin embargo, su reacción se convirtió en una lección práctica sobre cómo defender los límites personales en la era del ciberacoso.