En el mundo moderno, la línea entre la autoexpresión personal y la estricta etiqueta profesional se vuelve cada vez más delgada, sin embargo, para los miembros de las fuerzas del orden, las reglas permanecen inquebrantables. El conflicto entre la individualidad y el estatuto volvió a estar en el centro de atención tras un incidente en la República de Sudáfrica, donde una foto aparentemente inofensiva en las redes sociales se convirtió en serios problemas para una oficial de policía. Este caso plantea una pregunta importante: ¿dónde termina el derecho a disponer del propio cuerpo y comienza el deber de servicio, que requiere una apariencia impecable de acuerdo con la letra de la ley?