En vísperas de las elecciones de 2026 en Ottawa, los candidatos suelen desplegar sus cartas: programas, promesas, encuentros con votantes. Pero Jeff Leiper, un aspirante de 56 años a la alcaldía, tiene su propio manifiesto visual, y está tatuado directamente en su piel. Para él, los tatuajes no son una decoración ni una rebelión, sino una especie de crónica: cada trazo registra un momento crucial, después del cual la persona ya no es la misma que antes.