La aparición de Julia Janeiro en la portada de la revista ¡Hola! causó un gran revuelo en el panorama mediático español. La hija de los famosos María José Campanario y Jesulín de Ubrique, quien durante mucho tiempo evitó conscientemente las cámaras debido al acoso y a litigios judiciales, regresó no solo con una entrevista, sino con un poderoso manifiesto visual. Su nuevo look, en el que destacan unos atrevidos tatuajes y un estilo marcadamente seguro, se convirtió en el tema número uno de discusión entre expertos en body art y cronistas sociales. Un eco especial causó el trabajo en el pecho de la joven: la combinación del número «666» y la concisa palabra «equilibrio». Para la comunidad profesional, este caso es interesante no solo por su estética, sino también por el profundo trasfondo psicológico que subyace a la elección de símbolos tan controvertidos.