En el mundo de la gran música y el deporte profesional, los tatuajes dejaron de ser una simple decoración hace mucho tiempo, convirtiéndose en una poderosa herramienta de declaraciones públicas y manifestación de lealtad. Cuando una imagen aparece o desaparece en la piel de una superestrella del nivel de Drake, siempre tiene un significado profundo. Los recientes acontecimientos en torno al rapero canadiense y la leyenda del baloncesto LeBron James se han convertido en un claro ejemplo de cómo las ofensas personales y las guerras mediáticas se reflejan en la tinta. En una actuación reciente de Drake, los fanáticos atentos notaron un cambio radical: un tatuaje de muchos años dedicado al «Rey» James fue brutalmente cubierto por una nueva imagen, lo que marcó la ruptura definitiva de una amistad que alguna vez fue sólida.