En el mundo moderno, el tatuaje hace tiempo que dejó de ser una simple decoración o un signo de protesta. Hoy es una poderosa herramienta de autoidentificación, especialmente cuando se trata de volver a las raíces nacionales. En Almaty, Saltanat Kuanova, que trabaja bajo el pseudónimo tana.creator, se ha convertido en una destacada representante de esta tendencia. Para ella, el ornamento kazajo no es solo un patrón estético, sino un complejo sistema de signos a través del cual el hombre moderno puede reencontrar su memoria cultural y contar su historia personal.