En el mundo de la cultura del tatuaje, hay artistas cuyas obras hablan más alto que las palabras. Pero también hay quienes cuya historia personal se convierte en parte de cada trazo, cada línea, cada sesión. Melissa Honey Montesi es precisamente una de esas artistas. Su camino hacia el tatuaje no fue fácil: atravesó el dolor, el trauma, la recuperación y, finalmente, la sanación. Y hoy, no solo hace tatuajes, sino que crea un espacio para la terapia, donde el arte se convierte en medicina.