A veces, las trayectorias vitales se desarrollan de tal manera que parece que una persona simplemente ha estado dando vueltas hasta llegar a la meta. La historia de Rosalynn Yeo es un claro ejemplo de ello. En 2026, tras años de trabajo en la industria farmacéutica, gestión de un club de golf y crianza de dos hijos, abrió su propio estudio, Peridot Tattoo and Art Studio, en la isla de Vancouver. Pero lo más interesante no es que haya abierto un negocio, sino que su pasado en biología molecular se ha convertido en la base de su éxito actual en la industria del tatuaje.