En el mundo del tatuaje, donde cada trazo es una historia y cada aguja una herramienta de arte, hay maestros cuyas manos lo han visto todo: desde los primeros bocetos hasta los experimentos más audaces. Uno de esos maestros es Lal Hardy, un tatuador londinense con 47 años de experiencia, que a lo largo de su carrera ha tatuado a más de 100 futbolistas profesionales. Entre sus clientes se encuentran estrellas como Jermain Defoe, Kyle Walker, Benoît Assou-Ekotto y Jermaine Jenas. Pero hoy no habla de fama o éxitos, sino de lo que, en su opinión, se ha convertido en un verdadero golpe para la industria: los teléfonos móviles.