El tatuaje no es solo un dibujo en la piel. Es la historia viva de la humanidad, escrita con pigmento y aguja. Y si antes era dominio de marineros, prisioneros o representantes de pueblos indígenas, hoy es una industria global con un volumen de negocios de miles de millones, estándares estrictos y tecnologías que hasta ayer parecían ciencia ficción. ¿Qué ha cambiado en los últimos cien años? Vamos a analizarlo paso a paso.