La permanencia de la tinta frente a la fugacidad de los sentimientos humanos: este dilema se ha convertido en el obstáculo para una pareja cuya boda estaba programada para solo dos semanas después. Un hombre de 38 años se enfrentó a un ultimátum impactante de su prometida de 35 años, a quien llama «A»: o él se quita o cubre por completo el imponente retrato de su difunta esposa, o la ceremonia no se llevaría a cabo. El novio tomó una decisión que puso en duda su futuro juntos, negándose categóricamente a borrar el recuerdo de la madre de sus hijos, quien falleció en el cumplimiento de su deber.