En pleno Durga Puja, uno de los festivales callejeros más masivos de la India, en Kolkata apareció durante unos días una escena poco parecida a los habituales pandales bengalíes. El sábado 17 de octubre de 2026, representantes de la comunidad Ramnami, una secta hindú bhakti del estado de Chhattisgarh, llegaron a las tiendas festivas de Bengala Occidental. Su visita no fue solo un intercambio cultural: fue una lección viva de cómo el tatuaje puede convertirse en un lenguaje de fe y en una forma de resistencia social.