Cuando observas fotografías antiguas o te encuentras con personas con tatuajes hechos hace décadas en centros de detención, lo primero que llama la atención es su color específico. No es el negro carbón profundo al que estamos acostumbrados en los salones de tatuajes modernos, sino un tono característico azul grisáceo o incluso azul sucio. Este fenómeno visual se ha vuelto tan reconocible que en la conciencia colectiva la palabra «nakolka» (tatuaje en jerga rusa) está indisolublemente ligada a este color específico. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué sucedía esto? ¿Fue una elección estética consciente o una dura necesidad técnica? En este artículo, como expertos del portal tatufoto.com, realizaremos una investigación profunda sobre la historia, la química y la física del pigmento azul en los tatuajes de prisión.