En las profundidades de la cultura japonesa se esconde un arte que durante siglos ha estado oculto a los ojos del público: los tatuajes tradicionales, conocidos como irezumi. No son solo diseños en la piel, sino una filosofía completa que refleja la historia, los cambios sociales e incluso la rebelión contra la autoridad. En el nuevo libro de Manami Okazaki, «Japanese Tattoo», el lector se sumerge en un mundo donde cada línea tiene un significado y cada maestro es un guardián de antiguas tradiciones.