Durante décadas, los tatuadores en Corea del Sur vivieron en un vacío legal: su oficio no era reconocido y por cada línea bajo la piel se enfrentaban a multas o prisión. El 26 de septiembre de 2025, esta paradoja terminó oficialmente: el parlamento del país aprobó una ley que, por primera vez en la historia del mundo desarrollado, separa el tatuaje de la medicina y lo devuelve a donde pertenece, a manos del artista.
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Corea del Sur legaliza los tatuajes: nuevas reglas y estándares
Durante mucho tiempo, Corea del Sur se mantuvo como una excepción, donde la aplicación de tatuajes se equiparaba legalmente a un procedimiento médico. Este estatus obligó a miles de artistas talentosos a trabajar en la sombra, y a millones de ciudadanos que soñaban con un tatuaje a recurrir a esquemas poco claros. Sin embargo, esta era está terminando oficialmente: el gobierno del país está comenzando a integrar el próspero mercado del arte corporal en la economía legal.
Coreea de Sud: Curtea Supremă a anulat interdicția tatuajelor pentru specialiștii non-medicali
În lumea industriei tatuajelor a avut loc un eveniment care poate fi numit istoric pentru Asia de Est. Curtea Supremă a Coreei de Sud, bazându-se pe realitățile moderne și pe normele sociale în schimbare, a emis o decizie care schimbă complet câmpul legal pentru artiști. Colegiul judecătoresc a hotărât că aplicarea tatuajelor de către persoane fără pregătire medicală nu mai poate fi calificată drept practică medicală ilegală. Această decizie anulează de fapt precedentul din 1992, care a reținut dezvoltarea industriei timp de 34 de ani.
Tatuajes en Corea del Sur: del estigma criminal al reconocimiento mundial
Corea del Sur fue durante décadas uno de los puntos más paradójicos en el mapa mundial del arte del tatuaje. Por un lado, Seúl se convirtió en una verdadera Meca para los conocedores del tatuaje refinado, hiperrealista y microscópicamente detallado, marcando tendencias para todo el mundo. Por otro lado, la propia existencia de esta industria estuvo fuera de la ley durante más de treinta años. Maestros cuyas obras en Instagram acumulan millones de «me gusta» se vieron obligados a trabajar en la clandestinidad, huyendo de la policía y arriesgándose a penas de prisión reales. Hoy, esta situación está cambiando drásticamente, abriendo un nuevo capítulo en la historia del arte corporal oriental.